¿Es necesario reformar la actual Ley Hipotecaria?

Pues obviamente sí, pero no a cualquier precio, no valen en temas tan delicados soluciones chapuceras y parcheadas que sólo provocan pan para hoy y hambre para mañana.

 

A nadie se le escapa que la actual Ley Hipotecaria conduce a situaciones totalmente dramáticas y muchas veces injustas a muchas personas. La actual crisis económica que soportamos ha sacado a la luz le necesidad de reforma de esta ley, ya que no podemos permitir que en un país civilizado como el nuestro se vea tan a menudo como la gente pierde sus viviendas, y aun con la entrega de la misma al acreedor, las familias vean toda su vida trucada debido a que la deuda sigue aumentando, imposibilitándoles toda opción de cara al futuro.

Lo anteriormente expuesto está más que claro (solo hace falta leer un periódico o ver la televisión), pero el procedimiento de reforma no puede ser anárquico, dictando los tribunales resoluciones divergentes, lo cual atenta contra el principio de seguridad jurídica que debe regir en todo sistema democrático y desembocaría en un caos jurídico.

 

Señores, el cambio sólo puede comenzar con una firme voluntad política, solo así, no existe otro método que concluya con la promulgación de una nueva Ley Hipotecaria menos leonina que la actual. Que no nos digan que el cambio no es posible, que no nos digan que no es viable dentro de nuestro sistema, solo hace falta mirar fuera de nuestras fronteras y ver otras legislaciones donde ya lo han conseguido.

 

No se puede permitir que en España, en el año que acabamos de abandonar, las ejecuciones hipotecarias arrastraran una media de 525 desahucios diarios. El actual procedimiento, que data de 1909, no recoge ni su aplazamiento ni su suspensión, algo posible con las reformas ya sugeridas por el Defensor del Pueblo y recogidas en el informe de propuestas coordinado por el vocal del CGPJ.

 

Al igual que el 86 % de los españoles, veo una posible solución en la dación en pago, debiendo ser posible cancelar totalmente una hipoteca con la entrega al banco o caja de la casa hipotecada, opción que hoy en día solo es posible si existe buena voluntad por parte de la entidad financiera (difícil, ya que si algo les sobra a los bancos en la actualidad son bienes inmuebles).

 

Por suerte, parece que el camino se puede ir dignificando un poco para los deudores hipotecarios, ya que con las enmiendas presentadas por el Gobierno a la Iniciativa Legislativa Popular en la materia, y la tramitación conjunta de la misma con el proyecto de le ley que baraja el gobierno a través de un Decreto Ley, puede conducir a la promulgación de una nueva Ley Hipotecaría para últimos de mayo o primeros de junio.

 

La nueva ley debería recoger las exigencias dictadas recientemente por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea , que dota a los jueces para poder paralizar procedimientos de ejecución hipotecaria en curso que puedan tener cláusulas abusivas, pero no hay que engañarse , esta medida no quiere decir que se vayan a paralizar la mayoría de los desahucios y lanzamientos, ya que los jueces mantienen la interpretación en muchos aspectos y la sentencia europea no deja para nada claro cuándo es o no abusiva una cláusula.

 

Respecto a la dación en pago, en mi opinión creo que va a ser mucho más difícil llevarlo a la práctica, por dos motivos principalmente: el primero es la firme oposición a la misma por parte del gobierno que de momento no da cabida a su posible aplicación, y el segundo es que la citada sentencia europea no habla de la misma y sólo se limita a los intereses de demora , indicando que deben ser los más indicados para garantizar los intereses que persigue, lo que sí puede dar lugar en la práctica a que se reduzca la deuda hipotecaria frente al acreedor.

 

A modo de conclusión, diré que el cambio es vital, pero lo que debe primar ante todo es el principio se seguridad jurídica y veo correcta la decisión del Tribunal Supremo (sabiendo de su impopularidad) en reiteradas sentencias en las que avala las actual Ley Hipotecaria y el marco jurídico sobre contratos vigentes. Esperemos que, de ahora en adelante, vuelva a sentar jurisprudencia teniendo en cuenta la doctrina europea y la inminente nueva Ley Hipotecaria. El descontento social es mayúsculo y es un tema donde entran en juego derechos fundamentales de las personas, debiendo imperar una gran prudencia y sensatez en su regulación.

 

(Emilio Matanza Senovilla)

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Diego (martes, 09 abril 2013 23:18)

    Bien explicado. El poder político, encargado de elaborar las leyes, siempre va un paso por detras de la sociedad y sus demandas.