ACCIONES DE BANKIA Y VALORES DEL SANTANDER, DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

acciones Bankia, valores Santander

Las famosas cláusulas suelo, acciones preferentes o deuda subordinada, no son las únicas “tropelías” que habrían cometido los bancos en los últimos años para intentar maximizar su beneficio y arreglar sus maltrechas arcas. Se avecinan nuevos nubarrones para los bancos que pondrán de manifiesto, de nuevo, sus malas prácticas. En concreto, BANKIA con su salida a bolsa en 2011 y SANTANDER con la venta de valores en 2007. Ambos bancos habrían actuado de forma dolosa en la venta de estos productos financieros, quedando afectados una gran cantidad de clientes minoristas que ahora tienen en su mano recuperar su inversión.

 

BANKIA salía a bolsa el 20 de julio de 2011 a un precio de 3,75€ por acción. Sin embargo, un tiempo después, se ponía de manifiesto que la OPS de BANKIA se realizó en base a una información errónea con el propósito de conseguir financiación para evitar su caída. Y lo habría hecho, con la connivencia de la auditora (supuestamente independiente) DELOITTE, ocultando los riesgos que corría la entidad y sobre la base de una pretendida apariencia de solvencia que se ha demostrado falsa. BANKIA faltó a la verdad en su Folleto Informativo, concretamente en lo relativo a la situación financiera de la entidad, provocando un error esencial en los accionistas. De hecho, tanto la propia CNMV como los Tribunales reconocen que el rigor informativo en la comercialización de productos debe ser máximo, algo que BANKIA incumplió flagrantemente el vender sus acciones.

Por tanto, no solo los accionistas que suscribieron acciones antes de la salida a bolsa, sino también todos aquellos que lo hicieron con posterioridad y antes de que las verdaderas cuentas de BANKIA salieran a la luz y su valor se desplomara -25 de mayo de 2012-, podrían demandar a la entidad financiera y recuperar el dinero invertido. Eso sí, tienen que darse prisa pues tienen solo hasta el 25 de mayo de 2015 para hacerlo, ya que la acción para exigir la responsabilidad prescribe a los tres años desde que el inversor hubiera podido tener conocimiento de la falsedad de las cuentas de BANKIA. Es decir, 3 años a contar desde el 25 de mayo de 2012.

 

El caso de SANTANDER es, como decíamos en el título de este artículo, la otra cara de una misma moneda. Y es que las motivaciones de SANTANDER y su mala praxis son similares al caso BANKIA, si bien, los argumentos jurídicos son otros. El Banco Santander empezó a vender en octubre de 2007  lo que se denominaron “Valores Santander”. Estos valores fueron comercializados como un depósito con una atractiva rentabilidad del 7,5% el primer año y Euribor +2,75, en los cuatro siguientes. Los Valores Santander eran un producto financiero que venció definitivamente el 4 de octubre de 2012 y su naturaleza era la de una obligación necesariamente convertible en acciones del Banco Santander a un precio fijado en su contratación de 16,5 € por acción, y modificado ligeramente posteriormente hasta situarlo en un precio de canje final de 12,96 € la acción. El día D llegó y los ahorradores que aún conservaban Valores Santander tuvieron que convertirlos en acciones a un precio de 12,96 € la acción, cuando ese mismo día el valor de cotización no superaba los 6 € la acción, es decir, perdieron más de la mitad del dinero invertido.

El cliente no contrataba en realidad un bono simple que ofrecía un 7,5% de interés TAE fijo y después un Euribor + 2,75%, como parecía reflejar su publicidad en ese momento, sino un bono que obligaba a convertir a vencimiento en acciones del banco lo invertido. Se trataba pues, por este y otros motivos, de un producto financiero de alto riesgo. Por tanto, a la hora de contratar adecuadamente los Valores del Santander, el banco debería haber estudiado el perfil de cada cliente, y en caso de categorizarse como minorista o no experto financiero, no debería haberse vendido el producto. Los Valores Santander no podían venderse a particulares que no tuviesen conocimientos financieros suficientes y que no tuviese intención de hacer una inversión compleja, arriesgada y poniendo en peligro sus ahorros. Sin embargo, la entidad vendió este producto, generalmente, sin realizar un estudio pormenorizado del perfil del cliente y sin informarle debidamente del producto, así como de los riesgos que tenía. Así pues, ese contrato de venta puede ser considerado nulo y así lo están estimando la mayoría de Juzgados que empiezan a decidir sobre este asunto.

 

Por lo tanto, si usted contrató o suscribió alguno de estos productos que sepa que puede demandar al banco y recuperar la inversión realizada en su momento. Los bancos por su parte, saben que ahora les toca pagar la política indiscriminada, y muchas veces engañosa, de colocación de productos financieros que siguieron años atrás. Parece que, una vez más, la batalla en los Tribunales se decantará del lado de los clientes minoristas.

Si desea que seamos nosotros quienes defendamos sus intereses, puede ponerse en contacto con nosotros rellenando el siguiente formulario.

 

(Pablo Vicente de Pedro)


                                                                Aquí podéis ver cómo se anunciaba este producto en televisión

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